En
la noche del 19 de septiembre de 1909,
estando el párroco Dr. Julio Sabogal rezando
en el presbiterio, como a las 9:00 p.m.,
llego el sacristán a llamarlo para la confesión
de un enfermo. Salio inmediatamente y habiendo
recorrido una cuadra oyo un gran estruendo
producido por la caida del templo: este se habia
venido a tierra casi en su totalidad principalmente la parte del presbiterio. Inmediatamente regresó, y con la ayuda de algunos vecinos sacó el Santísimo de estre los escombros, llevándolo a la casa cural, en donde permaneció por dos años, y la misa parroquial se decía en el patio de la misma casa. |